jueves, 28 de octubre de 2010

CALIDAD EN LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR EN COLOMBIA

UN DESAFIO CONSTANTE.

No cabe duda de que las instituciones de educación superior en Colombia han evolucionado significativamente; así la educación técnica y tecnológica ha ido ganando espacio entre la cultura de formación laboral que los ciudadanos van gestando. Por otra parte las universidades han concebido programas con una mayor apertura pensando en las necesidades del mundo actual, ofreciendo mejores oportunidades de pagos y enlaces financieros con entidades del sector productivo.

Sin embargo estos avances no son suficientes frente al reto de la cobertura, la calidad y la relación formación superior-sectores productivos competitivos y – mejora de la calidad de vida de las personas. Las instituciones educativas enfrentan el reto constante de llegar a más estudiantes con programas de calidad, que aseguren la promoción de competencias laborales específicas, y ciudadanas que generen mano de obra calificada, competitiva y multifuncional.  De ahí que la educación superior necesita apuntar a las necesidades que el sector productivo tiene, pues es ahí donde se encuentran las oportunidades de desarrollo, no solo del país sino de las mismas familias al encontrar campos de acción que generen ingresos.

Ahora bien, la Calidad educativa no puede medirse por la cantidad de personas que acceden a programas de pregrado o posgrado, o por la cantidad que logran terminar estos programas. La calidad debe medirse en función de que tan eficiente esta siendo esta educación, es decir si lo que ofrece esta articulado con el mundo socio-económico actual y las demandas de modernidad que este impone cada día. En el caso de las instituciones técnicas y tecnológicas viene bien examinar si el 8% de  cobertura que hoy han aportado  al país garantizan un aumento en la calidad de los profesionales que promueven. Coincido en el pensamiento y sentir del Dr. Darío Montoya, director del SENA, próximo a dejar su cargo, en que esta institución es una de las que mayor promoción y adelantos ha mostrado en términos de la educación técnica, aportándole al país una oportunidad muy valiosa de mejora; sin embargo el desempeño de las ultimas generaciones de graduandos refleja una pobre competencia frente a cada función que se exige en las diferentes empresas. Claro mi comentario esta basado en la experiencia de algunas entidades, que se han quejado de que los profesionales del SENA, están saliendo en masa, en serie, los producen en cantidades, pero sus desempeños  no están validando las competencias que debieron adquirir. Pero quiero añadir que esto podría resultar en una mala publicidad para el SENA o las instituciones educativas técnicas, pero la verdad es que pretendo dejar en la conciencia de las personas uno de los riesgos que  enfrentan las organizaciones cuando encuentran el camino de la cobertura, y es que se ofrezca a muchos lo que pocos logran perfeccionar.

Ahora, en el caso de las universidades, la cuestión es todavía más profunda. En términos del Dr. Darío Montoya, estas se han vuelto obsoletas, y según entiendo lo son por que han carecido de una visión educativa que les encause hacia el liderazgo del país en las áreas de formación que promueven. Algunas de ellas se han visto seriamente amenazadas por las instituciones técnicas, y no porque representen un verdadero riesgo, sino por que los han visto como una competencia en términos de cuantos clientes tengo.

Pienso que si las universidades generaran programas articulados con la educación media y la técnica llegarían a formularse proyectos de trascendencia para cada región. Una región del país que posea un proyecto  de  desarrollo comunitario asesorado por técnicos y profesionales universitarios, redundaría en progreso con alta competitividad. Pero mucho me temo  que las universidades no estén lista, bueno, tal vez no todas, no puede generalizar, algunas de ellas para adoptar programas interrelacionados con la educación técnica y tecnológica. Empezando porque se debe trabajar desde la concepción de que no tiene mas status de conocimiento el profesional egresado de uno u otra modalidad de formación.

Quisiera añadir que el Estado cuenta con un   SISTEMA NACIONAL DE ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD. El cual vela por la calidad del servicio educativo. El Estado garantiza la calidad del servicio educativo a través de la práctica de la suprema inspección y vigilancia de la Educación Superior:
  • Conaces y sus salas organizadas por campos del conocimiento, es el organismo encargado de estudiar el cumplimiento de condiciones mínimas de calidad y dar su concepto ante el Ministerio de Educación para el otorgamiento del Registro Calificado de los programas.
  • Existe un Sistema Nacional de Acreditación del cual hace parte el Consejo Nacional de Acreditación creado por la Ley 30 de 1992 el cual tiene la responsabilidad de dar fe pública de los altos niveles de calidad de las instituciones de educación superior y sus programas académicos.
  • Las políticas y planes para el desarrollo de la Educación Superior son, primeramente, propuestos por el Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu), organismo con funciones de coordinación, planificación, recomendación y asesoría, integrado por representantes de todas las instancias relacionadas con la educación superior.
Este sistema de calidad esta organizado de manera tal revisa los aspectos vitales de cualquier entidad superior que requiera de acreditar sus programas. Lo que resulta preocupante es que en muchas oportunidades esta Normatividad no mide ni asegura que se este cumpliendo con una educación que imparte formación competente a los usuarios del sistema. Comprendo que por lo menos tenemos una normatividad, y que el reto  debe ser, marchar hacia el cumplimiento y reconocimiento de indicadores de gestión que aseguren logros de competitividad, reflejados en el desempeño competente de los profesionales y la mejora de la calidad de vida de las personas.


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martes, 26 de octubre de 2010